Los secretos culinarios… todo un arte que pasa de generación en generación

Es normal que muchas recetas que hoy día prevalecen y podemos degustar han pasado de generación en generación.

En algunos casos, que son los más afortunados, podemos encontrar la receta por escrito y con la tecnología actual, hasta ver los videos justo enfrente de nosotros mientras cocinamos.

En otros casos, las madres han transmitido su conocimiento justo en el fulgor del trajín de la cocina.

Esto me recuerda la película Como agua para chocolate, una exquisita película basada en el libro de Laura Esquivel con el mismo título.

En ella podemos apreciar claramente cómo en esas y otras épocas, en lo que conocemos como las cocinas tradicionales, se “respiraban” y “vivían” intensamente los sabores.

Muy clara tengo la imagen cuando Tita prepara una codorniz y va explicando cada uno de los ingredientes. A la vez que vemos el proceso y la forma, no solo en cómo lo hace, sino lo que siente al hacer cada paso del elaborado platillo.

Bajo estas circunstancias, me quedó muy claro en ese entonces que el cocinar es un don… un don que no todos poseemos o apreciamos.

En mi caso, puedo decir que no tengo tan mal sazón, solo que el pasar tanto tiempo en la cocina no me hace muy feliz.

Me da gusto saber que mi familia aprecia y les gusta lo que les preparo, pero si veo la forma de evitar cocinar… qué mejor.

¡Ah! Eso sí… soy muy buena comensal y ante un delicioso platillo no puedo decir más que gracias a la cocinera.

La cuestión es que existe otro gremio que suele ser muy celoso de sus platillos.

Ya sea desde los ingredientes a utilizar, preparación, esos toques especiales, los tips que hacen la diferencia, las proporciones… en fin, lo que hace de la receta de la familia la mejor guardada.

De hecho, son pocos los que logran conocer tan privilegiado secreto y a su vez también lo guardan celosamente.

¿Las razones?

Bueno, puede ser que gracias a ese secreto es como pueden tener un restaurante lleno de comensales, o ser el chef más cotizado del lugar… la cuestión consiste en prolongar lo más posible ese secreto.

Este hecho me recuerda otro pasaje, cuando contratamos un servicio de tacos de pastor para eventos especiales.

En esa ocasión, la carne estaba más que deliciosa y platicando con el encargado, que a la vez era un taquero especializado en el arte de preparar tacos al pastor, le pedí inocentemente la receta para preparar la carne…

¡Craso error! Solo se me quedó mirando y armándose de mucha amabilidad me dijo que ese era un secreto de familia, que ha pasado por tres generaciones y que así seguirá mientras se pueda…

Al parecer, dentro de este gremio, en cuanto a los tacos al pastor se refiere, los secretos culinarios para preparar la carne son una modalidad entre sus creadores.

A lo mejor es parte de su propia publicidad, porque sencillamente es muy difícil que te ofrezcan su receta, a menos que seas un familiar confiable.

Pues bien, dado que no soy de las que les gusta guisar, pero sí comer delicioso, no me preocupa el hecho de que se mantengan estos secretos familiares, mientras pueda saborearlos… me doy por bien servida.

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